Moción para poner fin a la nefasta gestión de la crisis migratoria y garantizar los Derechos Humanos

En el pleno del 23 de febrero de 2021 presentamos la siguiente moción sobre la crisis migratoria, de la que te dejamos el texto íntegro a continuación.


En octubre de 2020 desde esta corporación municipal se hizo una Declaración Institucional sobre Los Derechos Humanos y la Crisis Migratoria. Desde entonces hasta la actualidad, y permítanme el paralelismo con los recientes fenómenos meteorológicos, ha llovido mucho. El escenario ha evolucionado drásticamente desde el inicio de la nueva oleada migratoria, aunque debemos recalcar que 2020 se cerró con una cifra muy inferior a la de la migración irregular de 2006, cuando se alcanzó el récord de 33.000 personas que alcanzaron nuestras costas en los peores medios y en las peores condiciones.

Desde octubre hasta ahora ha llovido tanto que hemos visto como un campamento de refugiados
en Gran Canaria se inundaba de aguas fecales y el campamento de Las Raíces, en Tenerife, asentado sobre la tierra de un paraje forestal, en una localización donde es común la humedad y el frío, se convertía en un barrizal justo cuando las personas migrantes empezaron a ser desplazadas de otros recursos alojativos hacia lo conoce ya hoy como “El Campamento de la Vergüenza”.

Algunas hoy nos pueden aplaudir y sentir con agrado el calor de nuestra complicidad, tan echado en falta en el frío de la oposición; otros pueden sentir la incomodidad de que se ponga sobre esta mesa un asunto sobre el que se prefería que fuera resuelto con discreción. La verdad: ni queremos favorecer a una parte en su particular “Juego de Tronos”, ni violentar a la otra que por lealtad y obligación no puede expresar libremente sus opiniones.

Bajo el amparo de la Asamblea por La Orotava, que no entiende de juegos de tablero donde el
premio es el poder económico, político y social,
muchas de las personas que participan de ella, independientemente de que militen en otros partidos, colectivos o asociaciones, no pueden negar ni callar que la situación está llegando a cotas insostenibles. A los factores de la dudosa gestión de la crisis migratoria y falta de voluntad férrea en corregirla se ha sumado un nuevo factor, que quizás sea producto de la suma de los dos primeros: la irrupción de los discursos de odio.
Los discursos de odio que ya habían triunfado en el territorio peninsular del Estado han tenido las puertas abiertas en Canarias, con la complicidad de algunos medios y agentes sociopolíticos y la pasividad de otros.

La situación de incertidumbre generada por la pandemia y su repercusión en un sistema económico que ha demostrado su facilidad de colapso ante situaciones no previstas y la incapacidad de respuesta para neutralizar los impactos negativos sobre sobre los tejidos productivos y, por ende, sobre del tejido social —se podría decir, utilizando el lenguaje médico, que tiene un sistema inmunológico débil—, ha arrojado a demasiadas personas a aceptar discursos interesados basados en información sesgada, malinterpretada o manipulada: creer que hay fuerzas externas que vienen a destruir el mundo occidental o llegar incluso a negar la pandemia y pensar que es una mentira y un método de control social que obedece a una especie de plan maléfico es mucho más cómodo que aceptar el radical descontrol neoliberal que rige nuestro mundo.

Consideremos que a día de hoy Canarias afronta dos graves problemas: una proyección hacia el exterior como un territorio que no cumple con los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos; y que se faciliten la introducción en nuestras instituciones y en nuestra vida diaria de discursos que buscan debilitar el tejido social, crear crispación y generar violencia para aumentar su poder político y económico e imponer los intereses, voluntades y comportamientos de una parte sobre las otras.

Hemos visto como en las últimas semanas menores migrantes en Gran Canaria han sido
salvajemente apedreados cuando se disponían a salir a pasear, causándoles heridas en la cabeza.


También se han organizado grupos violentos que, enardecidos por los voceros del odio y por la pasividad de sus cómplices, salen en batidas para agredir físicamente a toda persona que identifiquen como africana, llegando a agredir a la hija de la activista saharaui Aminatou Haidar, curiosamente nacida española en El Aaiún cuando aún era una colonia del Estado, y que residen en Canarias desde hace casi 30 años, pues el Reino de Marruecos le tiene prohibido volver a su hogar. Debemos recordar que unos de los principales socios comerciales del Reino de España es el Reino de Marruecos, un lugar donde la defensa de los Derechos Humanos es más bien escasa. Este Ayuntamiento ha tenido estrecha relación con el pueblo saharaui, e incluso con el propio Frente Polisario y su causa cuando se le entregó en el año 2006 la cantidad de 30.000€ para ayudar a los campos de refugiados saharauis que habían sufrido graves daños a causa de unas lluvias torrenciales. No deberíamos callar ante esta agresión.

Por otro lado, no podemos dejar de denunciar cómo asistimos atónitas y atónitos a que se esté tratando a Canarias como un territorio-objeto a merced de una metrópoli que nos utiliza. Nos da la sensación de que se quiere negar que “llegar a Canarias” signifique “llegar a España”, ni mucho menos “llegar a espacio europeo”. Somos una sala de espera entre dos mundos, entre dos continentes y no tenemos, o se nos niega tener, herramientas para tratar asuntos de los que Canarias es la principal protagonista. Una sala donde miles de personas esperan empapadas, hambrientas y con frío que no les pongan trabas para continuar su periplo migratorio y con el temor a ser devueltas al continente del hambre y la miseria que la propia Europa ha creado. Las devoluciones suponen para estas personas la ruina social, económica y la quiebra emocional. A veces, incluso, ni siquiera son devueltas a sus países de origen y en ocasiones estas devoluciones se han convertido en un negocio para países y aerolínea.

Deberíamos ser la primera base de aprovisionamiento de un corredor migratorio que garantice los derechos de las personas.

También debemos señalar que las políticas de ofrecer recursos económicos a los países de los que emana la migración irregular para que sean estos los responsables de frenarla se ha revelado como un instrumento insuficiente e ineficaz.

Recientemente nos enteramos por las declaraciones de un portavoz de la JUPOL en Radio Club Tenerife el 9 de febrero, que 61 internos del CIE de Hoya Fría han contraído el covid por las pocas medidas de seguridad e higiene.

Asimismo, por la vinculación de participantes de la Asamblea con colectivos sociales y activistas, nos enteramos de que dicho CIE no dispone de lavadora, y los internos sólo disponen de una muda de ropa por lo que difícilmente pueden respetarse las medidas de cambio y lavado de ropa que serían recomendables para su salud;
Que se les distribuye una mascarilla quirúrgica cada dos días, cuando su uso recomendado es de
máximo 4 horas;
Que debido a las características del centro, resulta imposible guardar las medidas de distancia
social entre las personas internas;
Que sólo tienen permitido la salida al patio y zonas al aire libre durante un periodo de 10 a 15 minutos diarios, por lo que el resto del día lo pasan en espacios cerrados, con lo que eso conlleva para la transmisión del coronavirus.


Respecto al campamento de Las Raíces, sabemos que los traslados se suelen hacer en grupos de 50 a 150 personas, y que las mismas tienen que esperar a ser ubicadas en las diferentes carpas, en un espacio reducido, donde resulta imposible guardar medidas de distancia social;
Que en cada traslado llevan a personas de diferentes centros y alojamientos, sin realizarles previamente
ninguna prueba diagnóstica, para luego ser alojadas en el mismo lugar;
Que en cada una de las carpas destinadas a zona de habitación duermen entre 30 y 50 personas,
por lo que no se cumplen las medidas de aforo que a día de hoy no pueden superar un máximo
de 6 personas;
Que la separación entre camas y literas es de menos de un metro y medio. Por lo que tampoco se
cumplen con las medidas de distancia social;
Que, debido a la falta de claridad, oscuridad y secretismo en los protocolos de actuación respecto del traslado de las personas migrantes de los lugares de acogida temporal al campamento de Las Raíces, resulta imposible garantizar el cumplimiento de las medidas de prevención del Covid-19.

Todo esto es una auténtica barbarie.

Para ir finalizando esta exposición, consideramos que los agentes políticos y sociales deberían hacer hincapié en que el deber moral de garantizar la asistencia y la acogida de migrantes no excluye al Estado y sus instituciones del deber de tutelar los derechos de la ciudadanía en materia de lucha contra la pobreza y la exclusión social causada por políticas neoliberales de austeridad y recortes y la deslocalización industrial que impera en el sistema capitalista, como quieren hacer creer algunos sectores de opinión.

Por eso desde Asamblea por La Orotava nos parece imperante que esta administración local
ejecute unas líneas de actuación concretas y elevamos para su aprobación a Pleno el siguiente:


TEXTO DE LA MOCIÓN

  1. Instar al Gobierno de Canarias para que apele ante el Gobierno Central a desarrollar una política de acogimiento compartida entre todos los territorios que integran el Estado que libere a Canarias de una presión migratoria para la que carecemos de infraestructuras y medios que garanticen una acogida digna que respete los derechos básicos de las personas y ofrecer un acogimiento al volumen de personas migrantes que podamos soportar tras la recepción equilibrada entre todos los territorios del Estado.
  2. Que el municipio de La Orotava acepte su cuota de solidaridad y ponga a disposición
    recursos alojativos para las personas migrantes, evitando su concentración en más campos de la vergüenza.
  3. Que el Ayuntamiento inste al Gobierno de Canarias a que en los campamentos de
    personas migrantes refugiadas se respete el Protocolo de actuación ante posibles casos de Covid-19, basado en cinco líneas de actuación, que son:
    • Distancia social, aislamiento y lavado de manos;
    • Utilización de Equipos de Protección Personal Individual;
    • Realización de pruebas diagnósticas;
    • Identificación de casos positivos, trazabilidad y cuarentena de contactos;
    • Formación e información.
  4. Que el Ayuntamiento de La Orotava ponga en marcha, atendiendo al llamamiento de Cáritas Diocesana de Canarias en su comunicado del 4 de febrero, a poner en marcha programas específicos y adecuados para luchar contra la xenofobia, el racismo y los discursos de odio en nuestro municipio haciendo público su rechazo a la creación de más campamentos masificados como si fuera la única opción alojativa durante el período que las personas migrantes pasen en las islas, así como a los discursos de odio, racismo, xenofobia y aporofobia.
  5. Que el Ayuntamiento de La Orotava inste al Gobierno de Canarias para que apele al
    Gobierno Central a que se garantice la integridad TOTAL de las personas migrantes y el cumplimiento de los Derechos Humanos.
  6. Que el Ayuntamiento de La Orotava inste al Gobierno de Canarias a que inste al
    Gobierno Central para que se penalice a aquellos medios de comunicación que utilicen sus canales de información con una clara orientación de incitación al odio, así como se penalice a toda asociación civil que fomente actitudes violentas o xenófobas con intereses partidistas.
  7. Que el Ayuntamiento de La Orotava exija al Gobierno de Canarias y al Gobierno Central a que se garanticen las condiciones de salubridad, ASESORAMIENTO JURÍDICO y formativo a las personas migrantes durante su permanencia en Canarias.
  8. Que el Ayuntamiento de La Orotava exija al Gobierno de Canarias a que se lleven a cabo
    las medidas oportunas para la correcta convivencia e integración de las personas
    migrantes.
  9. Que el Ayuntamiento de La Orotava inste al Gobierno de Canarias para que apele ante el Gobierno Central para que este trabaje con el resto de Estados miembros de la Unión Europea en la creación de un corredor migratorio, donde se garantice en todo momento el respeto TOTAL de los Derechos Humanos.
  10. Que el Ayuntamiento de La Orotava denuncie públicamente que las lógicas del neoliberalismo radical permiten esquilmar y robar recursos al continente africano, generando inestabilidad socioeconómica que arroja a miles de personas a huir del hambre y la miseria y generando crisis migratorias.

En La Orotava, a 17 de febrero de 2021

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